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El sexo y la tecnología I

Hace 30 años la vida cotidiana no estaba tan tecnologizada pero las cosas cambian  y los gadgets  nos rodean. Primero fue en el trabajo y después en el hogar y ahora el objetivo es nuestro cuerpo.  La tecnología ha transformado y espera transformar todavía más nuestra sexualidad.

GPod es el juguete sexual japonés

El ‘gPod’, que tiene un costo de 25.000 yenes (146 euros) y que puede conectarse al teléfono, equipos de música o a la televisión, entre otros, fue uno de los juguetes presentados en la Exposición Tesoros Adultos 2007, la primera dedicada a los juguetes sexuales en Japón.

El artefacto “vibra a través de las mismas ondas que la voz. Una de las ideas es que uno lo use en Tokio cuando su novio está hablando con uno por teléfono desde Nueva York”.

Realdoll.com




Real Doll son muñecas que están hechas de silicona, y tienen una elasticidad sorprendente: pueden soportar más de un 300% de alargamiento, y además tienen una gran resistencia a las manchas y al calor.

Tienen una gran flexibilidad, algo que las hace aún más sexys, y además muy suaves. Y no solo eso, es que puedes llenar a tu Real Doll de caprichos, ya que desde la misma tienda en la que la compras, puedes adquirir todo tipo de complementos para ella: desde lencería hasta ropa y todo tipo de modelitos de lo más glamourosos.

Roxxxy, la robot sexual


“No cocina, ni pasa el aspirador, pero sabe ocuparse del resto si entendéis lo que quiero decir…”, asegura el inventor de Roxxxy, una muñeca-robot sexual que se ha presentado en el salón del erotismo de Las Vegas.

Roxxxy amenaza con acabar con el reinado de las muñecas hinchables. De tamaño humano, dotada de una inteligencia artificial y con una piel sintética imitando la humana, Roxxxy ha sido presentada como una exclusiva mundial en la Exposición del Entretenimiento Adulto (ANV) en esta ciudad de Nevada.

“Es una auténtica compañía y tiene su personalidad. Te entiende, te escucha y te habla. Siente cuando se la toca y también duerme. Hemos intentado reproducir todos los rasgos de la personalidad humana”, ha declarado Douglas Hines, un ingeniero que ha trabajado en inteligencia artificial para Bell Labs antes de lanzar a su nueva criatura.

La robot mide 1,73 metros, pesa 54 kilos, usa la copa c de sujetador y está preparada para la acción, según asegura Hines. Roxxxy tiene órganos sexuales artificiales y un esqueleto articulado que se puede animar como el de un humano. Pero, la androide tiene dos pegas: no puede mover sus miembros de manera autónoma y cuesta entre 7.000 y 9.000 dólares.

Hasta donde llegaremos en el sexo con ayuda de la tecnología,  alcanzaremos a ver robots como la que salia en aquella película llamada Cherry 2000.


O nos quedaremos con un intento…